|
Había decidido no votar. La democracia costarricense, especialmente el sistema electoral, me parece una farsa, una burla, una patraña; además de que no confío ni un pelo en el Tribunal Supremo de Elecciones. Sin embargo voy a hacerle caso a la publicidad de Fishman y votar por el menos malo.
El asco que me genera el jueguito electoral y que me conduce a valorar la posibilidad de no ensuciarme las manos acudiendo a las urnas, conforme se acercan las elecciones ese mismo asco me obliga a no quedarme de brazos cruzados mientras los mismos choriceros de siempre hacen fiesta y se reparten el país.
Por supuesto que los choriceros que han saboreado las mieles del poder asumen poses patrioteras y afirman sin ruborizarse que vivimos en la democracia más consolidada de Latinoamérica. Sin embargo lo único que se ha consolidado en este país subdesarrollado es un sistema corrupto en el que se despilfarran millones manipulando a la población.
Y ciertamente al final de cuentas ganan los que tienen más dinero, como si los cargos de elección popular se vendieran al por mayor, entre más plata gasten en publicidad, en encuestas, en baterías, en compra de conciencias y en toda clase de propaganda, más diputaciones y alcaldías les corresponden. Es un hecho.
Por eso he decidido ir a votar, aunque otra vez tenga que hacerlo por el menos malo. Laura Chinchilla y Otto Guevara con su orgía de millones representan lo peor que nos podría pasar. Eugenio Trejos quizá sería un presidente de lujo pero no es carismático y tiene muy pocas posibilidades. Óscar López, aunque no me gusta, no es tan malo como Chinchilla o Guevara. Fishman y la Unidad sencillamente no. Y ahora que Rolando Araya y Walter Muñoz le dieron su apoyo a Ottón Solís la decisión es más sencilla: Ottón es el menos malo y además, el que tiene verdaderas posibilidades de provocar una segunda ronda.
Me hubiera gustado una coalición más amplia, que involucrara activamente a más sectores sociales, (estudiantiles, ambientalistas, sindicales, comités patrióticos, etc.), con convención abierta para elegir candidato, como muchas personas lo propusieron en su debido momento, pero ya no hay de otra, las cosas no se dieron así y las elecciones están a la vuelta de la esquina.
Quizá volveré a pecar de ingenuo albergando la más mínima esperanza de un cambio, pero ¿cómo podría cruzarme de brazos sin hacer nada viendo las cochinadas que se nos están viniendo encima? Pues no, algo hay que hacer y de momento lo único que queda es votar por el menos malo o contra los más malos.
Que esta vez la historia no se repita.
*Fuente imagen: PAC
|