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El periodista Richard Molina, director y principal figura de las noticias de Extra TV 42, fue despedido del canal después de más de 10 años de trayectoria y las razones permanecerán en secreto según un acuerdo de confidencialidad firmado entre las partes.
Periodista entregado a su profesión, crítico, valiente, humilde, entre otros atributos, Molina reconoció haber firmado un acuerdo de confidencialidad que le impedía hablar sobre el fondo del asunto. Hasta donde tengo conocimiento, no ha dado mayor detalle acerca de ese acuerdo de confidencialidad, quedando en el aire la pregunta de si el señor Molina recibió alguna suma de dinero a cambio de quedarse callado.
Como era de esperar, en algunos medios electrónicos se han planteado varias versiones sobre lo sucedido. Se dice que el periodista, bajo amenaza de no pautar más anuncios en ese medio, recibió presiones de altas autoridades del gobierno y del equipo de campaña de la candidata oficialista para que ablandara su posición con respecto al gobierno y a la misma candidata, principalmente durante la realización del programa “El Inquisidor”, programa que ya había puesto en apuros a otros candidatos.
Pocos días después del despido, Molina participó en el programa “Rompiendo el silencio, que se transmite en Radio Gigante y que es producido y dirigido por Marvin Sandí, quien hizo referencia a cierto rumor que circulaba en el sentido de que los hermanos Arias Sánchez tenían intenciones de comprar el Grupo Extra, de forma que el despido de Molina podría ser una de las condiciones para continuar con las negociaciones.
Si bien no conocemos las razones que habrían motivado el despido, sí es cierto que en dicho programa radial Richard Molina se mostró resentido con su antiguo empleador, si hasta criticó en varias ocasiones al Colegio de Periodistas porque, según su decir, ni siquiera lo habían llamado para preguntarle acerca de lo sucedido, y es que Molina en sus declaraciones dejó entrever que la única forma de continuar laborando en Extra TV 42 era comprometiendo su independencia periodística, cosa con la que, al parecer, no estuvo de acuerdo.
Si el despido tiene matiz político, y el señor Molina recibió dinero como parte del acuerdo de confidencialidad, me parece que el periodista estaría faltando a los principios de su noble profesión, pues el asunto sería una noticia de interés nacional, un tema que no debería silenciarse con dinero, máxime si se consideran los múltiples cuestionamientos que se le han hecho al gobierno con respecto a la libertad de expresión.
Richard Molina se ganó el respeto, el aprecio y la confianza de miles de costarricenses, sería una verdadera lástima que por unos cuantos millones hubiera decidido callar la que podría ser la noticia más importante de su vida.
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