El legado de Oscar Arias

Mientras el ICE anuncia un descomunal aumento en el precio de la electricidad, el presidente Oscar Arias se anda jactando ante el mundo de haberle arrebatado a esa institución el monopolio de las telecomunicaciones.

marcha_iceGracias a las ganancias que el ICE obtiene del negocio de las telecomunicaciones puede ofrecer la electricidad a precio de ganga por medio de un sistema de subsidios cruzados.

Esta práctica no podrá seguir llevándose a cabo cuando las voraces trasnacionales de las telecomunicaciones se atrincheren en Costa Rica para obtener su buena tajada de dicho negocio, cuyo monopolio se rompió por medio del fraudulento referendo del TLC promovido por la administración arista.

Las telecomunicaciones revisten una importancia tal que en la actualidad se les considera como un servicio público, algo así como el sello de garantía por excelencia que podría ofrecer un país a favor de sus ciudadanos.

Pero esa condición cambió con la aprobación de los entreguistas proyectos de la agenda de implementación del TLC que se encargaron de desbaratar el ICE, proyectos según los cuales las telecomunicaciones pasarán de ser un servicio público para convertirse en “un servicio accesible al público”.
Y no solo la electricidad es garantizada por el ICE a un precio módico sino también las telecomunicaciones, no en vano Costa Rica tiene uno de los más altos índices mundiales con respecto al uso de telefonía celular, y a nivel latinoamericano en lo que se refiere al uso de la Internet.

El ICE ha conseguido niveles envidiables en la prestación de los servicios que le competen a pesar de las muchas trabas que han puesto en su camino los gobernantes corruptos, mentirosos y vendepatrias; gobernantes que, como los hermanos Arias, poco a poco, pedacito por pedacito, han ido dejando nuestro destino en manos privadas.

El presidente Arias, empecinado, comprometido con intereses extranjeros, no lo pensó dos veces para poner en riesgo el futuro del mismo pueblo que juró defender, y anda de gira por Europa con su comitiva de garrapatas, gastos pagos por todos los costarricenses, cantando victoria por su fraudulenta hazaña, como si la apertura de las telecomunicaciones por sí sola fuera una conquista, como si los costarricenses estuviéramos felices de la vida disfrutando desde ya las maravillas de la privatización: teléfonos gratis, tarifas cada vez más bajas gracias a la magia de la competencia, celulares de cuarta generación, promociones de llamadas internacionales para saber cómo está el clima en China, compañías peleándose por nosotros a las puertas de nuestras casas…

Dijo el presidente Arias de paso por España, en la misma actividad en que invitó a la compañía Telefónica a que “invirtiera” en Costa Rica, que la ruptura del monopolio de las telecomunicaciones por medio del TLC “tal vez sea uno de lo principales legados que deje a los costarricenses en mi segunda administración”.

Y yo me pregunto: ese “tal vez”, ¿qué quiere decir? ¿Qué tal vez pueda “legarnos” algo más importante? ¿O que en vez de un legado para los costarricenses la apertura tal vez sea un regalo para las multinacionales?
1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 0.00 (0 Votos)