Diputados se quitaron la careta

Después de un par de días de hacer como si no pasara nada, los diputados del bloque de vendepatrias no aguantaron más y montaron tremenda ofensiva contra las personas que se encontraban en las barras de la Asamblea.

En la sesión del Plenario del 30 de octubre del 2007 los diputados José Manuel Echandi Meza(PUN) y Jorge Eduardo Sánchez Sibaja (PUSC) dejaron su función legislativa a un lado para dedicarse de lleno a escribir cartelones en los que les dirigieron a los manifestantes de las barras palabras como “comunistas”, “talibanes”, “agitadores”, etc.

No solo andaban marcadores y carteles para plasmar sus exabruptos por escrito sino que iban preparados con la suficiente cinta adhesiva para dejarlos bien pegados en los cristales, a pesar de que el Directorio Legislativo les exige a los manifestantes de las barras no exhibir carteles insultantes ni pegarlos en los vidrios pues, según dicen, impedirían la visibilidad.

Mientras Echandi y Sánchez, en infantil complicidad, pegaban los carteles, la diputada Sandra Quesada (PLN), envalentonada, se jugaba el físico procurando que Andrea Morales (PAC) no los quitara.

Durante algunos días los diputados, buscando quizá que los manifestantes se desanimaran, jugaron a hacerse de la vista gorda ante las muchas verdades que día tras día leían a través de los cristales.

Sin embargo, tal parece que no les funcionó la estrategia de comportarse como personas maduras y tuvieron que armar semejante bochinche para que se extremaran las medidas de seguridad en la Asamblea.

Aunque Jorge Eduardo Sánchez, pequeño pero matón, fue uno de los que alborotó el avispero, después agarró de paño de lágrimas los micrófonos de Radio Nacional y se presentó ante los oyentes como una pobre víctima. En reiteradas ocasiones manifestó que los carteles escritos por los diputados solo pedían respeto a los manifestantes y que, sinceramente, con lo visto en la Asamblea en los últimos días, tenía sobradas razones para temer por su seguridad.

También la liberacionista Mayi Antillón Guerrero ha centrado su discurso de los últimos días en el tema de la falta de seguridad que, según dice, impera en Asamblea Legislativa. Si bien no se ha reportado ningún incidente, Antillón confiesa temer por su seguridad, y se refiere a “esa gente” de las barras como si fueran bichos peligrosos. Alega que un día, en el cafetín de los diputados, se encontró de frente con un colegial manifestante y que del susto casi se le cae la peluca.

Además de los muchos agentes de seguridad privada con que cuenta la Asamblea Legislativa, en días pasados el Ministerio de Seguridad envió un comando especial que custodia permanentemente las instalaciones, sin embargo parece que los diputados siguen sintiéndose inseguros y están pidiendo que les envíen más policías, así como que se redoblen las medidas de seguridad.

Con respecto a los cartelones, que se suponía era la causa de todo el malestar, algunos diputados del bloque de 38 han sugerido cubrir los vidrios con una pantalla reflectora, de forma que no podrían ver lo que piensa la gente acerca de ellos.

Telecomunicaciones a escondidas

Ese día prácticamente no hubo sesión ordinaria en la Asamblea Legislativa, pues los diputados de la alianza oficialista, los mismos que se pasan quejando de que el PAC no los deja trabajar, después de la penosa escena de los carteles se pusieron de acuerdo para pedir receso tras receso con la finalidad de no entrar a estudiar uno de los proyectos de telecomunicaciones, ya que, según dicen, con la esperanza de encontrar poca resistencia, intentarían aprobarlo en diciembre o enero.

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