Se jodieron los meseros

Sala constitucional

Gracias a una decisión reciente de la Sala Constitucional los saloneros de Costa Rica van a ver considerablemente reducidos sus ingresos económicos. Poco les duró la alegría tras sus primeras impresiones, más bien les salió el tiro por la culata, pues los empresarios de la rama ya encontraron la forma de salir beneficiados con la situación.

En pocas palabras, la Sala Constitucional, cuyas resoluciones son vinculantes y de acatamiento obligatorio, resolvió que el 10% de las propinas se consideraba salario.

Antes de esa resolución -y quizá todavía- no existía claridad en el tema.

Un sector negaba el carácter salarial de las propinas aduciendo que ese monto no era cancelado por el patrono sino por el cliente pues el 10% del servicio se incluía en el precio de los platos y bebidas.

Mientras que otro sector equiparaba las propinas al salario, y de acuerdo a esa connotación, alegaban que las propinas debían cotizarse a la CCSS y que debían tomarse en cuenta para calcular prestaciones tales como aguinaldo, vacaciones, preaviso y cesantía.

En ese sentido, en un principio se creía que considerar las propinas como salario beneficiaría al trabajador. Sin embargo, resultó todo lo contrario.

Antes, el patrono pagaba un salario base que generalmente cubría el salario mínimo legal, y por otro lado entregaba al trabajador el porcentaje correspondiente a las propinas. Ahora que las propinas son salario, el patrono dejará de pagar de su bolsillo un salario base, y va a cubrir el salario mínimo con las propinas.

Y el Ministerio de Trabajo, aplicando en la práctica el criterio de la Sala, ha considerado esta práctica como correcta, siempre y cuando las propinas alcancen el salario mínimo de ley, caso contrario el patrono debería cubrir el faltante, de forma que siempre se respete la ley de salarios mínimos. Además, en caso de que no se trate de nuevas contrataciones sino de personal ya contratado bajo ciertas condiciones, el patrono que quiera cambiar el sistema de pago, en virtud del evidente perjuicio que ello conlleva para el trabajador, debería liquidarlo con la cancelación de todas las prestaciones y recontratarlo con la nueva forma de pago.

Es de esperar que conforme pase el tiempo y empiece a regarse la bola, los patronos van a hacer sus cálculos y verán la conveniencia de contratar a los trabajadores con las nuevas condiciones, si de todas formas saben que con lo duro que está el mercado laboral siempre van a encontrar personas dispuestas a trabajar por un salario mínimo.

2.1666666666667 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 2.17 (3 Votos)