Las previsibles pérdidas del ICE

Kolbi

La competencia no ha terminado de afianzarse en Costa Rica, todavía andan a media máquina, y sin embargo ya el ICE va de culo. Reporta pérdidas millonarias y hasta anda pidiendo fiado. Pero que no cunda el pánico pues, de acuerdo al gobierno, se trata de una situación previsible, como previsible era el chivo expiatorio: los sindicatos y sus gollerías.

Desde luego que era previsible. El ICE no tenía nada que ganar con la apertura de las telecomunicaciones, absolutamente nada. Compartir el mercado no significa otra cosa que perder clientes, y creo que todos sabemos lo que eso significa. Además, la idea de la apertura no era que el ICE generara más ganancias ni nada por el estilo sino que los costarricenses contáramos con un mejor servicio gracias a las maravillas de la competencia, entonces no hay por qué alarmarse.

También era previsible que para competir contra empresas como Claro y Movistar, además de las muchas cableras y similares que hoy día ofrecen Internet, el ICE iba a tener que gastar millones en publicidad. Y una inversión así, si es que puede llamársele inversión, no podría generar ganancias, toda la publicidad del mundo no sería capaz de evitar la fuga de clientes en un escenario de apertura, de forma que lo máximo que puede conseguirse con todo ese gasto es tener la menor cantidad de pérdidas posible, pero pérdidas al fin.   

Como si no tuviera suficiente con lo propio, el ICE está absorbiendo las pérdidas de Racsa, que tampoco pudo hacerle frente a la competencia y desde hace rato viene de mal en peor.

Además, qué esperanza podíamos tener si en uno de los momentos más importantes de su existencia el ICE cayó en manos de Terminator, la antítesis del Rey Midas, del que todo lo que toca lo hace mierda.

Pero no. Aunque todo era previsible, algunos personajes se muestran sorprendidos y hasta indignados por lo que está pasando, como si en verdad hubieran pensado que el ICE iba a resultar fortalecido con la apertura. Y claro, para los engañaditos que votaron SÍ a la apertura, y que por lo visto nunca van a ser capaces de reconocer su error, lo más conveniente es culpar a los sindicatos, y también es lo más fácil, si al final de cuentas los sindicatos son los culpables de todos nuestros males.

Por supuesto que se trata de un razonamiento simplista y, como se dijo, muy conveniente, pero suponiendo que fuera cierto, que los sindicatos y ciertos privilegios de los funcionarios fueran los responsables de las pérdidas del ICE, ¿acaso no se trataba también de una situación previsible?

Lo que pasa es que es muy bonito jugar a la democracia, votar por el sagrado poder de elegir entre varias opciones, y luego sentarse a esperar el milagro.

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