El embajador Mark Langdale

El embajador gringo Mark Langdale va jalando. Se marcha impune, nuestras “autoridades” no tuvieron la dignidad necesaria para expulsarlo del país. Pero se lleva consigo el desprecio de miles de costarricenses.

bandera_gringaTiene razón cuando dice que en Costa Rica no impera el antiamericanismo. Los costarricenses, como cualquier otro pueblo del mundo, no tenemos problemas con todos los gringos sino nada más con los gringos como él, hitlersillo de pacotilla que se cree mejor que los demás.

El embajador se entrometió de principio a fin en el proceso de referendo. Anduvo de empresa en empresa anunciando las maravillas del TLC, y fue tal la complacencia de nuestro gobierno, que el metiche no tuvo reparos en aceptar que él le había solicitado a la administración Bush que nos amenazara a pocos días del referendo con el cuento de que la Iniciativa de la Cuenca del Caribe estaba en riesgo.

Pero no solo su ingerencia en el tema del referendo es reprochable. Al estilo de su mandamás, Langdale tiene la costumbre de hablar sobre temas que no le importan, o que no deberían importarle, y lo hace con tanta arrogancia e impertinencia que en vez de críticas sus ocurrencias parecen burlas.

El gobierno costarricense, el Tribunal Supremo de Elecciones, el ministro de relaciones exteriores y principalmente el presidente Arias, quedaron muy mal parados permitiéndole al embajador gringo que hiciera lo que le diera la gana, prácticamente se bajaron los pantalones.

Los costarricenses, sin embargo, no compartimos la deshonra pues luchamos heroicamente hasta el final, luchamos contra todo y resistimos, y aunque Langdale se haga el tonto, en el fondo sabe que su nombre figurará en la memoria popular como uno de los personajes más aborrecidos por nuestro pueblo.

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 0.00 (0 Votos)